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El Sumidero

The final cut

¿Imaginas que un implante en tu cerebro grabara cada segundo de tu vida, y que una vez muerto, se pudiera reproducir ésta? ¿Qué en tu funeral se proyectara un documental con tus mejores momentos? Inquietante ¿no? Y mucho yuyu. Pues ese es el hilo del que va tirando la película The final cut (traducida como La memoria de los muertos). Intriga, conflicto moral ... Sin ser nada del otro mundo, al menos resultó entretenida. Hay demasiadas películas para ver como para recomendar ésta.
Pero volviendo un instante al tema de la película. ¿No tenéis el recuerdo de haber hecho algo, que a ojos de cualquiera que pudiera verlo a través de los vuestros, resultara monstruoso? ¿Es por lo tanto monstruoso lo que habéis hecho o depende del punto de vista? ¿Qué pensáis?

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2 comentarios

JMª Mtnez -

Aún no he visto esta película de Mr Williams, y dudo que la vea, al menos sin haber visto antes algunas de las que tengo pendientes como "Closer", “Old Boy”, o la del beso de Ken Loach...
La que si he visto, y muy a mi pesar tengo que decir que me decepcionó, es la de Jeunet.
Tiene la luz de "Delicatessen" –toque personal como pocos- y una fotografía bestial, pero es una de esas películas en las que tienes que estar permanentemente concentrado para no perder el hilo, por la cantidad de nombres y relaciones que los personajes mantienen entre sí… y eso, normalmente, me desespera, porque si hay algo que le pido a una película, es
que me relaje (“Primavera, Verano, Otoño, invierno y primavera”),
que me excite (“La tentación vive arriba”),
que me emocione (“Billy Elliot”),
que me haga llorar de risa (“El cielo abierto”)
o que me provoque el llanto porque me invade la desolación y la más profunda de las tristezas (“Secretos y mentiras”),
que me aterrorice (“El resplandor”),
que me invite a replantearme ciertas cuestiones (“Beautiful girls”),
o que me ponga al borde de un ataque de nervios (“La ventana indiscreta”)…
Pero lo que nunca espero de una película es que me pida un esfuerzo de constante concentración para luego dejarme indiferente: Largo domingo de noviazgo.
"Amelié", "El hijo de la novia" o "El juramento" sólo salen una vez. Los directores y guionistas -salvo que sólo pretendan hacer dinero- deberían comenzar sus nuevos proyectos desde los cimientos, en terrenos bien alejados del lugar donde enterraron sus éxitos. Y eso sólo lo consiguen unos pocos: Hitchcock, Allen, Wilder, Frears, Fernando León….
Pero esto, es sólo mi opinión.

Una mirada alrededor -

Inquietante (quiero decir si se llevara a efecto en la realidad). Mi lema siempre ha sido que "soy un libro abierto en la página que a mí me apetece"... No es necesario haber hecho algo monstruoso o pecaminoso para no desear que la propia vida se exponga a las miradas ajenas; imagino a los tótems telecutres haciendo realitys con las retrospectivas de las personas muertas (y los deudos cobrando y viviendo del muerto...). ¡Qué asco!
Recuerdo una vieja película de Rmy Scheneider (¿se escribe así?): "La mort en direct". Fascinante. Y...preocupante.
Un saludo.
(Interesante página la tuya).
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